Por Miriam Opaso
La selección dirigida por Lionel Scaloni volvió a escribir una página en la historia de la celeste y blanca, marcando un antes y un después en el camino mundialista argentino.
Hasta hoy, cada vez que Argentina había llegado a un Mundial como campeona vigente, su debut había terminado en frustración. En España 1982, el equipo dirigido por César Luis Menotti cayó 1 a 0 frente a Bélgica. Ocho años más tarde, en Italia 1990, la Selección de Carlos Bilardo volvió a tropezar en su estreno con el mismo resultado, aunque esta vez frente a Camerún.
La historia parecía repetirse. Cada vez que la Selección defendía una corona comenzaba con el pie izquierdo, dejando no solo un sabor amargo, sino también una deuda pendiente. Fueron más de cuatro décadas viendo cómo el pasado reaparecía en cada debut mundialista como campeón. Sin embargo, en su tercera oportunidad, Argentina consiguió escribir un final diferente.
Esta noche no solo se rompió una cadena que atravesó generaciones. También se agrandó una leyenda. Lionel Messi, autor de los tres goles del encuentro, disputó su sexto Mundial y volvió a ocupar un lugar donde nadie había llegado antes: se convirtió en el primer futbolista en jugar seis Copas del Mundo.
Un número que puede leerse de muchas maneras, pero que inevitablemente conduce al mismo lugar: dos veces tres.
Como si el destino quisiera cerrar un círculo y buscar una simetría perfecta, una vez más la justicia poética pareció tocar la puerta de la Selección Argentina. Con tres estrellas bordadas en el escudo, tres goles en este debut y el tercer Mundial defendiendo un título, la Albiceleste comenzó el camino con el pie derecho en el sexto Mundial de Messi.
Argentina vuelve a hacer historia, y no solo desde lo futbolístico. También en los corazones de millones de argentinos que encuentran en la Selección una razón más para creer. La Albiceleste mantiene viva la esperanza, la ilusión y el orgullo de representar a nuestra patria. Porque mientras la pelota siga rodando, millones de argentinos, en cada rincón del mundo, llevarán nuestros colores con orgullo y siempre habrá una nueva página esperando ser escrita.
