El español, en fuera de juego: la polémica lingüística que sacude al Mundial

Las restricciones para formular preguntas en español durante algunas conferencias de prensa del Mundial 2026 generaron malestar entre periodistas y reabrieron el debate sobre la diversidad cultural y lingüística en el principal evento deportivo del planeta.

El Mundial 2026 no solo genera discusiones dentro de la cancha. Durante los primeros días de competencia, una controversia vinculada al idioma ocupó el centro de la escena luego de que periodistas denunciaran restricciones para realizar preguntas en español durante algunas conferencias de prensa oficiales. Los casos más comentados tuvieron como protagonistas a Vinicius Júnior, figura de la selección de Brasil, y Achraf Hakimi, referente de Marruecos. En ambos episodios, moderadores solicitaron que las preguntas fueran formuladas en inglés o mediante traducción, a pesar de que los futbolistas comprendían perfectamente el español.

La situación llamó la atención de los trabajadores de prensa presentes. En una de las conferencias, Vinicius interrumpió para aclarar que entendía la consulta y que no tenía inconvenientes en responder en español. Una escena similar se produjo con Hakimi, quien también manifestó que podía contestar sin necesidad de traducción. Los videos de ambos momentos se viralizaron rápidamente en redes sociales y provocaron reacciones de periodistas, aficionados y usuarios de distintas partes del mundo. Muchas de las críticas apuntaron a la aparente contradicción entre estas restricciones y el carácter multicultural que la FIFA suele destacar como uno de los valores centrales del torneo.
Más allá de los casos puntuales, el debate expuso una discusión más amplia sobre el lugar que ocupan los distintos idiomas en los grandes eventos internacionales. El español es una de las lenguas más habladas del mundo y tiene una presencia significativa dentro del universo futbolístico, tanto por la cantidad de selecciones que lo utilizan como por la influencia de los medios de comunicación que trabajan en ese idioma.
Además, el fútbol contemporáneo se caracteriza por una circulación permanente de jugadores, entrenadores y periodistas entre distintos países y continentes. En ese contexto, el español se ha consolidado como una lengua habitual de intercambio dentro del deporte profesional, incluso entre personas cuya lengua materna es otra. Para muchos comunicadores, el problema no se limita a una cuestión operativa. La posibilidad de formular preguntas en distintos idiomas representa también una forma de reconocer la diversidad cultural que atraviesa al fútbol y a quienes participan de él.
Mientras el Mundial continúa desarrollándose en Canadá, Estados Unidos y México, la polémica sigue abierta. Los gestos de Vinicius y Hakimi dejaron una imagen que trasciende el episodio puntual: en ocasiones, las barreras para la comunicación no surgen de quienes protagonizan el espectáculo, sino de protocolos que parecen no acompañar la realidad multicultural del fútbol actual.

Por Rivas Gaete Selene Rocío

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