El fenómeno de una televisación mundialista cada vez más modernizada

En Argentina, el Mundial 2026 se está viendo por TV abierta, cable y streaming. DSports y DGO ofrecen la cobertura completa de los 104 partidos, mientras que TyC Sports transmite 50 encuentros, incluidos todos los de la Selección Argentina. Telefe y Disney+ emiten 30 partidos seleccionados, y la TV Pública brinda gratuitamente todos los encuentros de Argentina, además de las semifinales y la final. Paramount+ también cuenta con los 104 partidos en vivo y bajo demanda. Estas ofertas confirman la consolidación del consumo multiplataforma. En Qatar 2022, 2700 millones de personas siguieron el torneo por streaming y plataformas digitales, frente a 2900 millones por TV lineal.

La televisación mundialista pasó de emisiones limitadas en blanco y negro en 1954 a un evento global. Las primeras ediciones del torneo, disputadas en 1930, 1934, 1938 y 1950, no fueron televisadas debido a que la televisión aún no se había desarrollado como medio de comunicación masivo. La cobertura se realizaba principalmente a través de la radio y los periódicos.

El torneo de 1954 marcó un hito al convertirse en el primer Mundial transmitido por televisión. Gracias a la reciente creación de Eurovisión, ocho países europeos pudieron emitir siete encuentros, incluida la final. Sin embargo, el alcance seguía siendo limitado y las transmisiones eran en blanco y negro.

En 1966, la televisión ya desempeñaba un papel fundamental en la difusión del torneo. Además, se realizó la primera transmisión vía satélite de la ceremonia inaugural, ampliando significativamente el alcance internacional del evento.

La competición futbolística de 1970 inauguró la era moderna de las transmisiones deportivas. Fue el primer Mundial emitido íntegramente en vivo y a color para numerosos países, gracias al uso de satélites de comunicación. También se incorporaron por primera vez las repeticiones televisivas de las jugadas, una innovación que transformó la experiencia de los espectadores. Posteriormente, el Mundial de 1978 consolidó el uso masivo de la tecnología satelital, permitiendo que el torneo pudiera seguirse en directo en gran parte del mundo. Sin embargo, la cita mundialista realizada en territorio argentino, a pesar de televisarse a color para el resto del mundo, se siguió viendo en blanco y negro para el pueblo argentino.

Desde 1982 hasta la copa de 1998, los Mundiales se convirtieron en eventos televisivos verdaderamente globales. La mejora de las redes satelitales permitió ampliar la cobertura internacional, mientras que la comercialización de los derechos de transmisión se transformó en una de las principales fuentes de ingresos de la FIFA.

El Mundial de 1998 se destacó por incorporar una producción televisiva digital de gran escala y una distribución prácticamente mundial. El torneo de 2002 introdujo las primeras transmisiones experimentales en Alta Definición (HD). Esta tecnología se expandió rápidamente y se convirtió en estándar durante la copa Mundial de 2006.

Más adelante, la competición de 2010 fue el primer torneo producido íntegramente en HD para el mercado internacional. La evolución continuó con los Mundiales de 2014 y 2018, que incorporó transmisiones experimentales en Ultra Alta Definición (4K) y reforzó la cobertura orientada a dispositivos móviles y plataformas digitales. En 2022, se consolidó definitivamente el consumo digital mediante plataformas de streaming, aplicaciones móviles y transmisiones simultáneas por televisión e internet.

Para la Copa Mundial de 2026, la cobertura combina televisión abierta, señales deportivas especializadas, servicios de streaming en vivo y contenido bajo demanda, permitiendo seguir el torneo desde prácticamente cualquier dispositivo conectado a internet.

Determinando periodos, se pude deducir que en 1930-1950 se cubría mediante radio y prensa escrita; en 1954-1966 aparecian las primeras transmisiones televisivas en blanco y negro; en 1970-1978 surgían la televisación en color, las transmisiones satelitales y las repeticiones instantáneas; en 1982-1998 el torneo se expandia globalmente e iniciaba la digitalización; en 2002-2018 se transmitía en Alta Definición (HD), se producía digitalmente y se transmitía por primera vez en Ultra Alta Definición (4K); y en 2022-2026 se establecían el streaming, las plataformas digitales y el consumo multiplataforma. Además, para 2026, la expansión a 48 selecciones y 104 partidos proyecta un nuevo récord de audiencia, con un alcance estimado superior a los 5000 millones de personas.

Los estudios de audiencia muestran que el Mundial 2026 despierta un enorme interés en Argentina. Según Ipsos, el 87% de la población tiene expectativas de seguir el torneo y el 81% planea ver todos los partidos de la Selección Argentina, lo que confirma la vigencia del fútbol como uno de los principales eventos de consumo mediático del país. Además, el 65% de los espectadores prevé seguir los encuentros desde su hogar, consolidando a la televisión como el espacio central de acceso al evento.

En este contexto, la transmisión por TV abierta mantiene una relevancia estratégica, ya que continúa concentrando gran parte del consumo audiovisual incluso frente al crecimiento de las plataformas digitales. Los acuerdos de transmisión también garantizan que la TV Pública pueda emitir los partidos de la Selección, las semifinales y la final, asegurando el acceso gratuito a los encuentros de mayor interés nacional. El acceso abierto mejora la percepción positiva del evento. Las métricas recientes muestran una transición hacia un modelo híbrido donde más del 30% del consumo mundial ya proviene de plataformas digitales y streaming, y hay un crecimiento del uso de videos cortos, redes sociales y consumo móvil (especialmente en Generación Z).

Los protagonistas del ecosistema mediático muestran visiones contrapuestas. María Eugenia Iturralde, profesora de “Políticas de la comunicación” en la UBA y UNLP, advierte: “La venta de paquetes completos de derechos por parte de la FIFA condiciona a los medios de comunicación y termina presionando el sistema, lo que pone en riesgo el acceso universal a la información y convierte un evento global en un producto cada vez más restringido”. En contraste, Hernán Bidegain, Director Regional de Latinoamérica de Contenidos Originales y Programación de DSports (DIRECTV), defiende el modelo al declarar: “La exclusividad de los derechos es parte del modelo que permite sostener una producción de nivel global. Nuestra propuesta multiplataforma, a través de DSports y DGO, garantiza la transmisión completa de los 104 partidos con calidad y rentabilidad para toda la cadena de valor”.

El desafío para 2026 es equilibrar acceso y rentabilidad. Mientras la FIFA amplía el torneo y los derechos se fragmentan entre TV abierta, cable y plataformas, la audiencia exige disponibilidad total y gratuita para los partidos clave. Cabe destacar que hay un gran sector de la sociedad que, al ver que para ver el Mundial de forma completa hay que tener acceso a la TV de cable y el streaming, piensa seguir el torneo por medios alternativos gratuitos que brindan los servicios de transmisión del cable y streaming. Con antecedentes como los 570,8 millones de espectadores globales en la final Argentina-Francia de 2022 y los 8,48 millones promedio que tuvo Argentina-México en el país, la televisación vuelve a ser tan estratégica como el juego mismo.

Por Elías Almeyda Palma.

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