Por Ignacio Bezic Moscarella
El inicio del fin
A lo largo del siglo XX, hubo una disputa entre dos pensamientos que ordenarán la socio-economía mundial, el comunismo y el capitalismo. Esta disputa termina en el año 1989 con la caída del muro de Berlín. Sin embargo el capitalismo construiría el modelo mundial occidental desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
Luego de esto, Estados Unidos se posicionaría como la primera potencia mundial, impulsando un modelo de capitalismo salvaje.
No obstante, después de la “Gran Depresión”, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), junto a un economista John Maynard Keynes, impuso ideas de proteccionismo en el país de mayor libertad económica, donde uno de los grandes opositores era Milton Friedman, un economista pro-libremercado que impondrá en el mundo los ideales del liberalismo y capitalismo salvaje, mediante el shock, la crisis y la desregulación.
Estos ideales, trajeron fuertes crisis sociales a lo largo del mundo, no solo en la economía. Los gobiernos de facto y dictaduras Latinoamericanas, son solo algunas de los ejemplos claves de cómo Estados Unidos impuso el libre mercado en el mundo, ya que como escribe Naomi Klein en “La doctrina del shock” y en su discurso, “se necesitaron shocks, necesitaron crisis, necesitaron estados de emergencia y Milton Friedman entendió la utilidad de esas crisis”.
Como dice Friedman en su libro “Capitalismo y libertad” (1962), “Solo una crisis real o imaginaria produce cambios reales. Cuando esa crisis ocurre las acciones que se toman dependen de las ideas que hay alrededor”. Esto hace referencia no solo a la inmoralidad que pregona las ideas del capitalismo y la ganancia a costa de cualquier consecuencia, sino que también deja en claro, que el sufrimiento social y el estado de shock es clave para imponer y llevar a cabo ideas que no benefician sino, a unos pocos.
El shock como herramienta
Para entender el desarrollo de la desregulación y el liberalismo en el mundo, el cual llevó a grandes crisis socioeconómicas, debemos entender la transversalidad de La Doctrina del Shock y como Milton Friedman tiene un papel importante en el crecimiento del modelo.
El shock hace referencia principalmente no a una medida económica, sino a una consecuencia psicológica, planificada y llevada a cabo en momentos de crisis.
Retomando la cita de Friedman, entendemos que estas ideas, surgidas en la Universidad de Chicago, fueron pensadas por personas con un gran poder adquisitivo, el mismo Fredman era parte de la Sociedad Mont Pèlerin, un conjunto de pensadores que defendían el liberalismo clásico y una de las impulsoras del Neoliberalismo.
Durante la década de los 50 ‘s y 60’s, Chile era visto como un faro latinoamericano en cuestión de economía, invertía en salud, educación e industria. Tras esto, las empresas estadounidenses temían por la pérdida de sus negocios e inversiones en la zona, en respuesta a esto la Secretaria de Estado de Estados Unidos, beco estudiantes de economía para que se formen en la Universidad de Chicago, donde Friedman era leyenda y profesor. Cuando terminaban su formación, estos estudiantes “neoliberales”, esparcieron su conocimiento en la Universidad Católica de Santiago, convirtiéndola en una sucursal de la escuela de Chicago.
Tras la victoría de Salvador Allende, que llegó a la presidencia con la idea de nacionalizar ciertos sectores de la economía, la principal compañía telefónica de Chile, que tenía como mayor accionista a la corporación estadounidense International Telephone & Telegraph (ITT), hizo todo lo posible para que Allende no llegue al gobierno, incluso con ayuda de La Casa Blanca.
Luego de no poder hacer fracasar las elecciones para Allende, Richard Nixon, presidente estadounidense, ordenó a la CIA, hacer fracasar la economía.
Con un golpe de estado viniendo, los Chicago Boys chilenos llevaron a cabo un plan económico de 500 páginas, llamado “El Ladrillo”, un libro de economía neoliberal que sentaría las bases del plan económico llevado en la dictadura de Pinochet. Un plan en contra del estado, donde se plantea que este no sirve para nada: “la esperanza en el resultado mágico de la ley forma la conciencia nacional, restando importancia al esfuerzo personal o colectivo y colocando la responsabilidad en un “ente superior”, que en definitiva es el Estado.” Haciendo referencia al estado como garante de la creación de leyes.
El 11 de septiembre de 1973, se llevó a cabo el golpe de estado liderado por Pinochet, ahí, en la desestabilización, la “guerra”, el golpe, es donde querían llegar los Chicago Boys, para poder imponer sus ideas, ya que la gente estaría bastante ocupada en sobrevivir, como para pensar en los cambios en los ideales económicos.
Es por eso que luego de que la economía estallara nuevamente con un 375% de inflación, Milton Friedman, voló a Santiago y se puso a la cabeza del programa económico, llevando a la práctica, por primera vez La Doctrina del Shock.
Tras esto, Pinochet marcó un enemigo en común, el Marxismo, llevando a cabo una represión gigante en contra de dirigentes políticos, pensadores y estudiantes, que “ponían en peligro” al país y a “la patria”. Generando desazón y terror en el pueblo, que ya golpeado por la economía, se veía sumido ante la gran crisis económica.
Si bien en este texto hablamos particularmente de la situación chilena, esto se vio generalizado en toda latinoamérica, como también se vio en Argentina. También luego de la caída del muro de Berlín, se trató de hacer lo mismo en Rusia con el golpe de estado a Mijaíl Gorbachov. A su vez se vió el caso de la crisis de las manifestaciones de los mineros en Gran Bretaña y la guerra de Malvinas, utilizadas como shock social para imponer medidas económicas y mantener en el poder el gobierno a fin a Estados Unidos.
El caso de Chile en palabras de Friedman, fue un experimento necesario y exitoso, que dejo en claro el rumbo mundial.
Luego de “la muerte de marxismo” como enemigo, Estados Unidos, tras la caída de las Torres Gemelas en 2001, presentó un nuevo enemigo, el terrorismo islámico. Ocupando Iraq y Afganistán, países que poseen algunos de los principales yacimientos de petróleo en el mundo, para luego imponer un gobierno de terror, con un ejemplo muy claro, la Cárcel de Guantánamo, una cárcel que iba en contra de todos los derechos humanos y todas las exigencias sociales mundiales.
Si bien la guerra y los conflictos bélicos son en gran parte “útiles”, otro formato son los fenómenos climáticos y naturales, como lo fue el Huracán Katrina, que tras destrozar Nueva Orleans, el mismo Friedman refirió, “La mayoría de las escuelas de Nueva Orleans están en ruinas, al igual que los hogares de los niños que asistían a ellas. Los niños ahora están dispersos por todo el país. Esto es una tragedia, pero también es una oportunidad para reformar radicalmente el sistema educativo.” Promulgando la privatización total del sistema educativo, haciendo caso omiso a la crisis humanitaria.
Con una vista general de cómo se construyó la economía hasta los años 2000, es hora de entender cómo la burbuja económica en el mundo explotó.
Si bien la economía ya había tenido sus caídas, en el 29, el 87, en el 92 y el 97 con la caída de la bolsa asiática, la crisis de 2008 fue la exploción de una de las burbujas que jamás debía explotar, la especulación hipotecaria. Para no explicar por demás, al 2008 se llega con una industria bancaria fuera de control, otorgando créditos hipotecarios a gente que no podía pagarlos, pero ese no era problema de los bancos, ya que estos vendían paquetes de hipotecas subprime (paquetes de hipotecasa personas sin solvencia, por ende de alto riesgo) a los bancos de inversiones, que luego se encargaría de cobrar a los deudores. Sin embargo hay un factor más, los analistas de riesgos, que categorizaban esos paquetes como AAA, es decir, el estándar más alto y de menor riesgo. Esto generaba una rueda financiera entre las tres entidades, bancos, analistas y bancos de inversión, lo que llevó a uno de los momentos económicos más buenos para los lobistas.
No obstante el dinero que se estaba generando, “no existía”, como dice Martin Wolf, periodista britanico: “No eran ganancias reales, no eran ingresos reales, era dinero que el sistema creaba y se registraba como un ingreso. Años más tarde esto genera un déficit y se borra. Mirándolo en retrospectiva fue un gran esquema ponzi global”. Esto quiere decir, que estas hipotecas, de gran necesidad para los deudores, debido a que les permitía acceder a una vivienda propia, no significaban lo que realmente eran, hipotecas de alto riesgo, que de figurar así ningún banco acepta su obtención.
Más allá de los tres factores ya mencionados, hay uno más, el gobierno y la desregulación, que desde Friedman, sería una de las más salvajes, dejando de lado, como en los 70’ en latinoamérica, los interés del pueblo, de eso que necesitaban de su hipoteca para tener un techo. Algunos de los culpables fueron el Director de La Reserva Federal, Alan Greenspan, que por ley, la Ley de propiedad de la vivienda y de protección de valores, tenía en sus manos la decisión de regular el mercado hipotecario, pero no creía en la regulación. Sin embargo Henry Merritt «Hank» Paulson Jr. que fue secretario del Tesoro de Estados Unidos fue el que tomó la posta a la hora de seguir con la desregulación, haciendo caso omiso a los avisos de los expertos. En 2005 Raghuram G. Rajan, experto del FMI, advirtió que los fuertes incentivos podrían decantar en una crisis, en 2006 Nuriel Roubini, economista de la Universidad de Nueva York también hizo un aviso, en 2007 Allan Sloan advirtió la inminente crisis en en la Revista Fortune y The Washington Post, y también hubo repetidas advertencia del Fondo Monetario Internacional. Aun así Paulson echaba la culpa de la crisis a herencia recibida, esto recuerda a dichos actuales, sin embargo iremos a eso más adelante. En esta etapa Charles Prince, empresario de CitiGroup, dijo: “Debemos bailar hasta que la música se detenga”, pero la música se había detenido hace rato y la crisis era inminente.
Paulson en el G7, dijo que la economía no estaba en recesión, pero esta había comenzado hace cuatro meses, pero en ese momento no se tomaron medidas de protección y grupos monopólicos como Jp Morgan compraron bancos y competidores muy por debajo del precio original. Ante la crisis, Paulson anunció la adquisición federal de Fannie Mae y Freddie Mac, prestamistas hipotecarios que estaban muy cerca de la bancarrota. Al mismo tiempo Lehman Brothers anunció pérdidas que más tarde llevarían a su quiebra. Todas estas empresas mencionadas tenían una categoría AA, una categoría muy alta para empresas que quebraron y necesitaban salvatajes, aquí entran nuevamente las empresas analistas de riesgos y su accionar pobre y desmedido, con tal de hacer más dinero.
Para remediar las empresas en bancarrota, Paulson, hizo un pedido de 700 mil millones de dólares a la Casa Blanca para rescatar a los bancos y le fue cedido. A su vez los principales directores de las empresas renunciaron y se fueron con una fuerte indemnización.
Esto demuestra que los principales culpables, los directores, el gobierno y los inversores, no tuvieron ningún tipo de consecuencia legal ni social.
Si bien la crisis comenzó en Estados Unidos, y fueron su propios bancos los que la generaron, el problema se expandió rápidamente por el mundo, se cerraron industrias y empresas, se perdieron empleos y economías completas se derrumbaron como las de Grecia, Irlanda y Portugal. En un mundo completamente globalizado el Primer Ministro de Singapur apreció: “Buscábamos la forma de refugiarnos para no ser tan perjudicados por la tormenta, pero no es posible, es un mundo muy globalizado”. Esto da a entender como cuando una economía tan grande y tan imperialista como la de Estados Unidos cae, el mundo cae con ellos.
¿Qué nos queda?
Tras comprender los procesos que ocurrieron desde la segunda guerra mundial en adelante, las decisiones económicas, que viraron fuertemente a la desregulación y el desentendimiento social, podemos hacer un análisis, ¿donde se encuentra hoy nuestra economía?
En una sociedad donde se culpa al que no trabaja, o al que trabaja poco por no poder “llegar a fin de mes”, una sociedad donde se aplaude al que más tiene y se patea al que menos, encontramos una nueva forma de agachar la cabeza frente a los ideales impuestos por Friedman. Las naciones ya no son un punto de encuentro para las economías, la globalización terminó, las naciones ya no se expanden, las empresas si, y ya no buscan representar un país ni producir para estos, sino buscan ampliar su cartera, su poder y recorrer el mundo llevando como bandera sus propios intereses. Interés que realmente pone en peligro a los países y a la patría, como decía Pinochet sobre los marxistas. Si algún usuario quiere realizar una queja, no hay lugar físico, y a los gobiernos no parece importarles, hace diez años, luego de la crisis, comenzó un proceso en el mundo, pero principalmente en América Latina, que abanderaba la soberanía de los estados, el proteccionismo en los mercados y principalmente los intereses de los pueblos. Pero hoy se repite la historia, una Latinoamérica en la que los gobiernos neoliberales, fieles a los ideales de Friedman, están en crecimiento y en países como Argentina, se están llevando a cabo desregulaciones que dejan en evidencia los intereses empresariales y del poder real.
Siguiendo con el ejemplo de Argentina, se perdieron empleos, el pueblo perdió poder adquisitivo, pero la sociedad está sesgada y en contra de un enemigo en común, el kirchnerismo, corriente peronista moderna. Es por eso que la doctrina del shock se ve constantemente en las economías que no lograron afianzarse, dejando en el camino a una sociedad rota, agrietada y con hambre, pero que jamás apuntará a los de arriba, aquellos que con el RIGI, no pagan impuestos por treinta años, empresarios que por la no regulación se llevan el dinero. El capitalismo como lo conocíamos está muriendo y el Tecno Feudalismo surge y se posiciona cada vez más como corriente común, donde el dinero corre, pero no en forma literal, sino en forma de datos. En la fecha 17/11/2025, Argentina realizó un tratado con Estados Unidos, donde se puede enviar datos personales a su país, nación que no posee legislación o protección federal para los datos. Pero mientras siga existiendo el shock, la crisis y el capitalismo salvaje, no estaremos preparados para entender a dónde vamos.
