Por Roma Faliani
El 28 de marzo de 2026, uno de los artistas más experimentales de Argentina, Little Boogie, aterrizó en la ciudad de La Plata para ofrecer parte de su arte en Guajira, pisando por primera vez la capital provincial y demostrando cómo, junto al dúo de STEREO, es la cara de un movimiento creciente.
Boogie, fresco del release de “EL QUE COMPRO PERDIO” está creciendo a una velocidad sorprendente para ajenos, pero predecible para propios. El oriundo de Sarandí, a diferencia de sus contemporáneos en la escena “underground” de Argentina, no es un artista salido de la noche a la mañana, sino un chico que desde 2019 ha estado batallando en el mundo de la música. Como parte de “Lost Boys”, conocido canal de YouTube de donde salieron artistas como Ill Quentin o Dillom (con quien tiene un tema), Boogie no es nuevo en este rodeo, sino un viejo vaquero buscando venganza contra la industria de la música.
Entre 2024 y 2025, Boogie ascendió meteóricamente a lo más alto de la escena “underground” argentina por su música, pero también por cómo fue pegando su identidad a la idea de artista que quería ser. Inspirado por artistas como El Doctor, la crudeza en las letras de Boogie y la manera de manejarse como figura pública lo hizo ser reconocido por el inconsciente colectivo. Sea por un TikTok controversial, un video grabado de una pelea afuera de un boliche o el más reciente combate en el Lollapalooza entre La Masa y Boogie.
Parte de esto se sostiene en la explosividad del artista, la capacidad para moldear cualquier género musical a su gusto y la mentalidad que tiene. Sus BLOCKSTARS, como les llama él a sus fanáticos, le han apodado cariñosamente el “Kanye West de Sarandí”, no solo por la influencia que la música de Kanye ha tenido en su trabajo, sino por las similitudes como personalidades mediáticas. Aunque Boogie no es ni la mitad de controversial que Kanye, parte del ethos de su obra es ver a cuánta gente puede hacer enojar dentro de la misma industria que critica.
“Siento que la influencia de Kanye está avanzando un montón en mi música. Todos los álbumes de Kanye moldean mi sonido.”
“OKUPAS”, su hitazo de 2025, es un tema que en su video musical critica a los artistas indie que le quitan el puesto a otros por nepotismo. El “beef” que lo volvió una voz en el underground es en contra de MECHARYXMEO, un rapero que “sostenía sus producciones con plata del estado”, y una de sus declaraciones más características para Billboard Argentina lo tiene a él diciendo que “es un negro, un chorro, un villero y un genio”.
Declaración que, a la vez que bebe de una frase del mismo Kanye, es también un tributo a Ricky Espinosa, líder de Flema e insignia absoluta del punk en Argentina. Ese bagaje musical extenso también caracteriza a Boogie, que a lo largo de su discografía forma parte de estos mundos que construye. Si Kanye sampleaba a James Brown, Nina Simone y hasta King Crimson, Boogie y STEREO samplean a El Polaco, El Mató a un Policía Motorizado, Gustavo Cerati y hasta al mismísimo Carlos Gardel en un tema hablando de su consagración absoluta. Sin embargo, la ambición de un artista como Boogie no se puede calcular en números, ya que cada vez es más y más extensa. Aunque a Boogie lo alimente el sentimiento de venganza contra la música, existe una necesidad de romper el molde de la música argentina y ser disruptivo como ningún otro. Es una ambición creativa que no se conforma, sino que se arriesga y se presenta como algo vasto. Para Boogie, no hay límites.
“No hay colaboración que no pueda hacer. Mi colaboración soñada es con Piñón Fijo, o un remix de algún tema donde también esté Panam”.
Un tema de Boogie puede sonar como lo que te puedas imaginar y lo que no. Para ejemplos tenemos “GANGSTER PARAÍSO”, que suena como algo de Ghostemane, “MOROCHA”, que suena como algo de PinkPantheress, “LOS DEL BOHIO”, que parece salir de Yeezus, y “BILLIE JEAN”, que suena como algo de Three 6 Mafia, hasta el break, donde de repente se le ocurre hacer rap estilo Memphis, porque es Little Boogie y porque puede hacerlo. Todos estos temas brillan también por su presentación y la manera en la que se acoplan a lo que presenta Boogie.
La culminación de todos estos sentimientos de venganza, consagración y dolor es su álbum de este año, que presento en Niceto Club el 2 de mayo, y que es la representación fiel de todo lo que hace a Little Boogie ser Little Boogie.
“En este álbum van a escuchar mucho dolor, mucho sentimiento y una resurrección del alma. Saque el mejor álbum del año. Soy el mejor, somos los mejores, y van a tener que seguir odiando.”
