Esperando la carroza: un clásico contemporáneo en FICPBA

En el marco del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA) realizado en la Ciudad de La Plata, se dio comienzo a una serie de actividades que culminarán el 14 de septiembre. Entre ellas se encuentran clases magistrales de la mano de cineastas nacionales e internacionales, proyección de cortometrajes y largometrajes hechos por estudiantes de la licenciatura de artes audiovisuales de la UNLP, entrevistas abiertas con actores reconocidos en la industria y también funciones de clásicos argentinos como Esperando la carroza. El film es una comedia costumbrista que se convirtió en un clásico de la filmografía argentina y a un año de cumplir 40 años, sigue convocando espectadores con el mismo entusiasmo desde su estreno. Esto último no es casualidad, es que la película contiene aspectos fundamentales para que esto suceda. El guión y la cercanía con la que los actores interpretaron los diálogos hizo que escenas y sobre todo frases se interioricen en la cultura argentina. La sala Piazzolla del Teatro Argentino estaba llena, cada vez que una escena reconocida transcurría, los espectadores susurraban las frases de memoria. Las risas no faltaron, y los silencios en algunos fragmentos tampoco. Durante la proyección hubo dos escenas puntuales que generaron un silencio en la sala,Cuando Mamá Cora se encuentra cuidando al Oscarcito, abre una botella de vino e interpreta un monólogo que relata la violencia avalada de la época:“A mi marido sí que le gustaba el vino, cuando tomaba se ponía de malo, me levantaba la mano. Las veces que me habrá pegado el desgraciado. Qué carácter tenía. Pero era el vino, el vino lo ponía malo… Pero él era bueno, en el fondo ni yo ni mis hijos tenemos de qué quejarnos”. Otra escena que causó risas pero terminó generando silencio por su indudable anclaje con la realidad política que vivimos, fue cuando el personaje de Luis Brandoni y Juan Manuel Tenuta entran al auto luego de visitar a su hermana que está sumida en la pobreza. En la escena se lo ve comiendo una empanada, mientras relata que le partió el alma ver que tenían para comer tres empanadas para dos personas, que ahora se convirtieron en dos empanadas para dos personas. Allí muestra la visión clasista describiendo que existe la pobreza, y la pobreza “digna”. Al terminar la escena se muestra el vidrio del auto que contiene un sticker con la leyenda “usted tiene derecho a vivir en libertad”.Fue entonces que las risas causadas por los diálogos anteriores cesaron. Si bien esta premisa es reconocida por aparecer en un panfleto repartido entre los isleños de las Islas Malvinas en 1982, el gobierno nacional lleva como bandera la libertad. Este concepto en la actualidad está en tensión porque bajo el lema de vivir en libertad, el gobierno libertario congela la financiación a la educación pública, debilita las jubilaciones, desregula el sistema inmobiliario, atenta contra la cultura amenazando cerrar el INCA, reprime a manifestantes, y vende nuestros recursos naturales a empresas extranjeras, entre otras medidas. Esperando la carroza trasciende generaciones por el carácter contemporáneo que mantiene. Si bien pasaron casi 39 años de su entreno, el film desarrolla temas como el abandono a los viejos, la disputa familiar que se genera cuando unos hermanos “ascienden” económicamente y otros sobreviven como pueden, el mandato arcaico de mantener a la familia unida a toda costa, la subestimación a la juventud y la violencia de género.La comedia tiene eso, se pueden mostrar las desgracias de la sociedad mediante un formato que haga que la gente no rechace lo que esté viendo.

Olivia Arteca.

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