El hombre récord mundialista

Enrique Macaya Márquez nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1934 y empezó en el periodismo a los 15 años, en la radio. Su primer Mundial fue Suecia 1958, cuando las transmisiones dependían de enlaces inestables y la televisión tenía poca presencia. Desde entonces no faltó a ninguno. 

Con Qatar 2022 llegó a 17 Copas del Mundo consecutivas, récord reconocido por FIFA y la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva (AIPS), y proyecta el 18° en 2026. A lo largo de seis décadas fue testigo y narrador de cada salto tecnológico. Transmisión en blanco y negro; transmisión en color; transmisión satelital; Alta Definición (HD); Ultra Alta Definición (4K); digitalización; y streaming.

Su carrera en televisión se consolidó en «Fútbol de Primera» entre 1985 y 2009, donde ayudó a instalar el análisis táctico en la pantalla argentina. Su estilo se basó en cuatro ejes. La lectura detallada del juego, la contextualización histórica, la explicación didáctica y la observación directa del partido. Esa forma de contar influyó en generaciones de periodistas y espectadores, quedando registrada en su libro «Mis Mundiales» y en decenas de entrevistas que hoy son material clave para entender la evolución del fútbol mediático.

Macaya Márquez insiste en que la tecnología cambió todo, pero no reemplaza al conocimiento. “Un buen comentarista tiene que saber y después saber cómo comunicar lo que sabe; en consecuencia hay que saber de tecnología, saber del juego e interpretarlo como corresponde”, dice. Recuerda sus inicios con la frase “cambió la tecnología, principalmente”, la cuál resume la transformación. En su mirada, el avance tecnológico transformó radicalmente la experiencia del Mundial al pasar de transmisiones limitadas a cobertura global, de señales analógicas a plataformas digitales y de consumo lineal a multiplataforma. También señala que la exigencia actual exige cobertura 24/7, consumo multiplataforma, derechos fragmentados y la necesidad de aprender constantemente. Su visión del periodismo deportivo moderno se basa en los tres pilares de comprender profundamente el fútbol, manejar herramientas tecnológicas y adaptarse constantemente a los cambios.

Para él, la televisación del Mundial es una herramienta pedagógica, no solo de difusión. Las repeticiones, las cámaras múltiples y el análisis táctico permiten decodificar el juego colectivo. Insiste con esto último en una idea central afirmando: “Cuando empecé, en el viejo Canal 7, no podíamos repetir un gol hasta que se terminaba el programa”. A sus 91 años sigue vinculado a los análisis mundialistas, conectando las dos épocas de la radio analógica de los años 50 y el ecosistema digital del siglo XXI. Para él, radio y televisión no compiten, sino que se complementan como lenguajes del fútbol. Su conclusión es clara. La tecnología transformó cómo se transmite y se consume el fútbol, pero el objetivo del periodismo sigue siendo comprender y explicar el juego con rigor y claridad.

Más que una marca estadística, el récord de Enrique Macaya Márquez representa una trayectoria única en la historia del periodismo deportivo. Haber cubierto 18 Mundiales consecutivos lo convirtió en el único periodista que atravesó todas las grandes transformaciones de la transmisión futbolística sin perder vigencia. Su permanencia no se explica solo por el paso del tiempo, sino por su capacidad para adaptarse a cada cambio tecnológico, mantener el rigor en el análisis y seguir entendiendo al fútbol como un juego que debe ser explicado antes que simplemente narrado. Esa combinación de continuidad, experiencia y adaptación es la que lo convierte, con justicia, en el hombre récord de los Mundiales.

Por Elías Almeyda Palma.

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