Cuando el fuego arde, la criminalización se enciende

Por Emiliano Blanco

Como cada verano, los incendios forestales vuelven a instalarse en Chubut transformándose en una escena habitual. Junto al fuego, también reaparece una acusación recurrente: la criminalización a la Comunidad Mapuche, algo que resulta muy llamativo. En este artículo se propone relacionar la criminalización de las comunidades, la forma en que los medios construyen el conflicto y que intereses (políticos, económicos) pueden quedar en el foco.

  A comienzos de este año, nuevamente los incendios llamaron la atención de los medios de comunicación y del público; esto venía acompañado con la criminalización al pueblo mapuche., tildadxs como culpables directos del fuego.  Un ejemplo claro, es cómo la ex ministra de seguridad y actual Senadora Nacional Patricia Bullrich, publicó en una conocida red social: “Si los grupos mapuches son responsables de estos incendios, lo van a pagar como terroristas”. Otro ejemplo en este sentido – y desde otra perspectiva- , lo brinda Matias Valenzuela, integrante del pueblo Mapuche y docente investigador, vinculado a espacios académicos sobre pueblos originarios, quien señala que: “En los últimos tiempos, se vio como la figura del gobernador de Chubut Ignacio Torres, poco mediático en algunos casos, aparece en conferencias donde hace mención del carácter intencional del fuego, donde hace referencia a la búsqueda de culpables; considerando que hay una opinión pública que empieza a cuestionar al Estado, lo que hace el gobernador es buscar un chivo expiatorio para sacarse la responsabilidad. Entonces, aparecen esas frases como grupos terroristas autoproclamados como mapuches y qué, supuestamente, ellos serían lo que provocan los incendios según el gobernador”.

 Pero estas acusaciones no son solo palabras, tienen efectos en la vida cotidiana. Matias recuerda el caso de una mujer mapuche en El Hoyo/ Puerto Patriada (lugar muy conocido en términos turísticos), a quien  se la acusó con argumentos contradictorios y falta de evidencia. En este episodio señala que: “La reputación de la mujer quedó manchada igual por términos mediáticos, porque imaginate que a ella también se le quemó el campo, se les quemaron los caballos, las casas, sus animales. Y ya con eso, lo que sufrió con la pérdida de parte de su campo, más ahora que la acusen a ella y a la familia de esos incendios era muy impactante… le afectó mucho a ella ”. 

Estos procesos judiciales quedan en la nada, sin pruebas y con argumentos débiles. En estos casos, también hubo allanamientos violentos a comunidades y nombramiento de “pseudos mapuches” por parte del Estado. El entrevistado considera que estos discursos forman parte de una continuidad de las políticas colonialistas, que reproducen claramente el racismo sobre los pueblos originarios. De esta manera, se visualiza cómo los dirigentes pueden llegar a influir en la opinión pública con argumentos escasos, sacándose de encima la responsabilidad de la situación, hasta incluso actuando con violencia y manchando la imagen de familias afectadas por el mismo fuego.

Pero algo que también se debería resaltar es qué, contrario a los medios hegemónicos que muchas veces reproducen los discursos donde se culpabiliza a los pueblos originarios y no se cuestiona a lxs dirigentes, existen medios alternativos comunitarios, de los cuales Valenzuela tiene una opinión clara: “Son claves para la disputa también comunicacional, que bueno aca en Chubut está FM alas, radio Petu Mogeleiñ, Radio sudaca, tambien hay plataformas de comunicacion de las web como Info Territorial, Sur Arriba. Pero hay varios medios alternativos donde sobre todo indagan y ofrecen profesionalismo con una investigación periodística más académica, sobre todo tomando las fuentes a las comunidades afectadas, comunidades mapuche, mapuche/tehuelche, pero termina a organizaciones socioambientales, a comunidades locales, donde esas voces también cuestionan el rol del Estado y las grandes empresas ”.

 Más allá de las acusaciones, hay algo que también es muy poco visibilizado: el factor ambiental. Más específicamente, la plantación intencional histórica de pinos.

¿Cómo se vincula esto con lo político y los incendios? Que es un tipo de monocultivo altamente inflamable que favorece la propagación del fuego. Matías agrega que: “Unas de las causas claves de los grandes incendios es son la industria forestal y el monocultivo del pino ponderosa. El pino se implantó (por las investigaciones que hay) en los años 60, como política del Estado, desde donde se promovía este tipo de industria en las comunidades locales. Sobre todo, se recomendó a los sectores de élite local y empresarios locales, que tenían su industria forestal y a la vez tenían sus campos. Se promovían bajo la idea de la industrialización, de la producción de riquezas, pero a la vez, como una forma de preservar el ambiente ante la desertificación, algo totalmente contradictorio, porque después ya se descubrió que en realidad el pino lo que hace es provocar más desertificación por el gran consumo de agua, y que a la vez,cuando se incendia propaga más el fuego”. (1)  

 El papel del Estado frente a estos incendios también entra a la discusión. El cual sabemos que, actualmente, tiene políticas de Estado ausente pero ¿que tan real es esa “ausencia”?

El entrevistado cuestiona esto, pensando que hay una intencionalidad política y que, en realidad, no es tan ausente, como si esta “desaparición” estaría programada, para que otros sectores de poder (empresas) puedan avanzar contra las comunidades locales que no tienen las estrategias ni el poder suficiente para combatirlos, afirmando que hay un propósito político de falta de recursos, la falta de obras públicas y donde tampoco se prohíbe la venta de esos territorios. 

Lo que él quiere destacar también es la organización comunitaria, como otra forma de hacer política, poniendo el ejemplo de Epuyén; como las comunidades locales se organizaron para ellxs mismxs combatir el fuego. 

 Este proceso no es nuevo. La concentración de la tierra en la Patagonia tiene raíces históricas que se remontan a la mal llamada “Conquista del Desierto” donde hubo una serie de campañas militares entre los años 1878 y 1885 cuyo resultado fue el asesinato, la violación y sometimiento a la esclavitud de diversos pueblos y comunidades indígenas. En la actualidad, se podría ver reflejado en la empresa Benetton que es uno de los mayores terratenientes de la Argentina, al cual “curiosamente” no se le quemó nada de sus tantos terrenos, caso contrario para los pueblos indígenas.

Finalmente, esta lógica de construcción se traslada a la vida cotidiana. En un viaje en colectivo pude escuchar como el medio de las noticias del incendio, dos personas señalaban automáticamente a la comunidad mapuche, sin argumentos. Esto hace ver como ciertos sentidos ya están instalados y se repiten de forma automática.  

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