Después de mirar el cajón, con los dedos largos apoyados en su pecho Mariano caminó cuatro pasos, agarró el bolso de tela, sacó los fósforos, los sahumerios y las velas. Hizo una reverencia amortiguada de siete segundos y acomodó algunas sillas de fierro y cuerina en la esquina. Cuando pasó por el lado izquierdo le […]
