En un dramático encuentro de octavos de final que se extendió por casi cuatro horas, el Chelsea FC superó al Benfica por 4 a 1 en el Bank of America Stadium. El partido fue una verdadera maratón futbolística, que selló el pase del equipo inglés a los cuartos de final, donde ya lo espera Palmeiras. Todo estuvo cargado de significado. Benfica esperó una revancha tras una mala temporada y buscó lavar su imagen en el escenario mundialista. Mientras que el Chelsea está en un proyecto en construcción con una fuerte inyección económica. Este encuentro fue especialmente significativo para Ángel Di María, quien jugó su último partido con un equipo europeo. El argentino, máximo goleador del Benfica en este Mundial de Clubes, buscó despedirse a lo grande. Por el lado del Chelsea, la expectativa recaía en el tridente ofensivo de Pedro Neto, el jugador más relevante del Chelsea en el torneo; Liam Delap, reciente incorporación; y Cole Palmer, una estrella que había estado algo apagada en la competencia. El primer tiempo fue un constante ida y vuelta, con una posesión casi igualada en 43% para Benfica y 47% para Chelsea. A pesar de la paridad, Chelsea generó las oportunidades más claras. Marc Cucurella estuvo a punto de abrir el marcador, pero un defensor del Benfica evitó el gol sobre la línea. La excelente actuación del portero del elenco portugués, con dos atajadas clave, mantuvo el 0 a 0 al descanso. El complemento mantuvo la tensión hasta que, al minuto 63, un magistral tiro libre de Reece James puso al Chelsea 1-0. Sin embargo, la euforia fue breve. A cinco minutos del final, el juego se suspendió por una tormenta eléctrica. Esto generó 90 minutos de espera. Tras reanudarse, en el tiempo añadido, una mano de Malo Gusto provocó un penal que Ángel Di María convirtió con frialdad y forzó la prórroga. El tiempo extra se convirtió en un calvario para el Benfica, que se quedó con nueve jugadores por la expulsión por doble amarilla de Gianluca Prestianni. La superioridad numérica del Chelsea en la prórroga fue determinante, no solo para sellar la victoria, sino para consolidar el dominio que habían demostrado. A los 108 minutos, el incansable Christopher Nkunku finalmente rompió la resistencia del Benfica con un gol que desató la euforia. Este tanto crucial abrió la brecha que el conjunto londinense necesitaba. Apenas siete minutos después, a los 115, Pedro Neto, quien había sido una de las figuras más destacadas del equipo, amplió la ventaja con una demostración de oportunismo y talento. Con el Benfica ya agotado y diezmado, el golpe final llegó de los pies de Kiernan Dewsbury-Hall, quien a poco del final, sentenció el encuentro con el 4 a 1 definitivo. Este gol puso el broche de oro a una noche que parecía interminable. Chelsea no solo se aseguró el pase a la siguiente fase, sino que la mira ya está puesta en el Palmeiras, su próximo rival en los cuartos de final, para el cual sin duda comenzarán a preparar una estrategia a la altura de las circunstancias.
Jorge Dario Algarin Soley
