La leyenda que abrió el Mundial 2026 a puro récords y dólares

Con 38 años y en su sexto Mundial, Lionel Messi no solo jugó las dos primeras semanas de la Copa del Mundo “Canadá-México-Estados Unidos” 2026: las dominó. Este 16 de junio y 22 de junio, Argentina debutó en el Grupo J con victoria 3-0 contra Argelia en Kansas y 2-0 contra Austria en Dallas. Messi jugó 170 minutos y se fue con los partidos al bolsillo. Hizo un hat-trick de goles a los 17’, 60’ y 76’ en el primer partido. Ninguno de penal. Fue el jugador más influyente de las jornadas y el responsable directo del triunfo.

Pero no fue solo gol. Lideró la presión alta, armó juego, generó la mayor cantidad de jugadas ofensivas de Argentina. Mostró físico y precisión que desmienten el DNI. A esa edad, correrle a defensas de 25 ya es un récord en sí mismo.

Con ese partido rompió el Mundial antes de que terminen las primeras semanas al ser el primero en la historia en jugar 6 Mundiales, tener más presencias mundialistas que nadie con 27 partidos, igualar y superar a Miroslav Klose como máximo goleador histórico de Copas del Mundo con 18 goles, anotar su primer hat-trick en Mundiales a los 38 años, ser el máximo goleador de esta copa con 5 goles y disputar 200 partidos con Argentina.

Tras el primer gol contra Argelia no contuvo las lágrimas. Posteriormente, afirmó que pasó días personales difíciles. Agradeció a sus compañeros y, a los 10 minutos, volvió a correr como si nada. Esa mezcla de emoción y rendimiento lo convirtió en la figura más mediática del arranque. El referente absoluto del torneo en sus primeros 7 días.

Argentina quedó líder del Grupo J. Con este nivel, Messi hizo caer, en la fase de grupos, el récord de Klose. Messi no solo mete goles. Mueve economías. Y la primera semana del Mundial 2026 lo confirmó.

El debut de Argentina contra Argelia marcó picos de rating global. En mercados clave la TV y Disney+, que transmite 30 partidos del torneo, registraron sus números más altos de la semana. Con Messi en cancha, el “minuto Messi” vale más caro para anunciantes. Los sponsors de Argentina y de la FIFA reacomodaron pauta para que su imagen aparezca en cada repetición del 3-0.

La victoria 2-0 de Argentina a Austria en el AT&T Stadium de Dallas, fue transmitido por Disney+ y canales deportivos internacionales. Dicho partido reportó agotamiento de vuelos desde Buenos Aires y Rosario para esa fecha. Hoteles y Airbnb subieron tarifas 200 o 300% en zona del AT&T Stadium.

El “efecto Messi” es directo. Sin él, la ocupación prevista para ese partido bajaba 40% según operadores locales. Las camisetas 10 de Argentina se agotaron en México, Estados Unidos y Canadá en las primeras 48hs. Adidas, sponsor principal, tuvo que reponer stock urgente. En reventa, una entrada para ver a Messi contra Argelia llegó a valer 5 veces su valor nominal.

El Mundial 2026 proyecta 10900 millones de dólares de ingresos para FIFA en el ciclo 2023-2026. De esos, 4000 millones de dólares son derechos de TV y 2800 millones de dólares son patrocinios. Que Messi iguale y supere el récord de Klose y juegue su sexto Mundial le da a FIFA un relato para vender el torneo. “La despedida de la leyenda”. Ese relato se traduce en contratos. Cada gol de Messi en esta Copa revaloriza el paquete comercial de 2026.

Sin embargo, el precio dinámico de entradas que implementó FIFA, potenciado por la demanda de Messi, generó protestas por “elitización”. El fenómeno Messi llena estadios, pero también los encarece.

Messi llegó a 2026 con el físico de un veterano y el hambre de un debutante. Lloró por algo personal en el debut, metió 5 goles, igualó y superó a Klose y se fue ovacionado. En 170 minutos condensó por qué sigue siendo el personaje central del fútbol mundial.

Deportivamente, le dio a Argentina el arranque perfecto en un Mundial con 48 equipos donde las sorpresas sobran. Económicamente, le dio a la FIFA, a los sponsors y a las ciudades sede el motivo numero 1 para que la gente pague, viaje y prenda la TV.

Si las primeras 2 semanas fue suya, la pregunta es qué queda para las próximas semanas. A los 38, Messi ya no promete. Entrega. Y el mundo, y el mercado, se lo paga.

Por Elías Almeyda Palma.

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