Tercer tiempo, de Mauro Sequeira

Sandra tiene tres reglas: arrancar puntual, nada de irse a las manos y si es la hora y están empatados alguien tiene que ganar. Su rutina es clara, abrir la persiana que está al lado de los baños (la única salida de aire), barrer cigarrillos, tapitas, servilletas y polvo que se junta alrededor de los tablones; poner cervezas, agua y jugos en la heladera, acomodar las papitas, los maní y los palitos en los estantes de fierro, poner el agua, prender la tele y buscar cualquier partido. Después apoya los codos arriba del freezer, se acuerda que en algún momento tiene que revisar los baños y con la mirada busca el trapo en el borde de la pileta. Prende un pucho, lee los turnos y agarra el celular. 

El Boli llega con el trote atragantado y una bolsa en la mano que le golpea las rodillas, corre por el pasillo entre los tablones, abre la puerta de alambre y se sienta atrás del arco que le toco. Desde la mitad de la cancha le gritan dale pelotudo y apurate que ya estamos. Él desembolsa las zapatillas que usa para cortar el pasto. Esto ya no da más, piensa y saca del fondo la cinta aisladora. Mientras busca la punta se acuerda que antes le decía isladora, era cuando vivía en el 5 de mayo y su madre todavía no estaba internada. 

Estira el plástico negro y aprieta con fuerza por abajo de la suela ocho veces. Te clavaste las total 90 le dice Cocho, mientras lo saluda y le deja la pelota. El Boli la acomoda para la zurda y le pega cruzado al palo izquierdo. ¿Así vas a atajar? Le pregunta al Marciano cuando corre aleteando los brazos imitando una entrada en calor. 

Si alguien se sienta en los bancos adelante de los tablones y atrás de los murales del Diego y las banderas del mundial, a pocos metros de Sandra, lo que ve en las piernas del Boli ni siquiera son zapatillas, se parecen a dos paquetes prensados de paraguayo que repiquetean de un lado al otro.

El partido arranca tranquilo, los equipos de a poco se miden, Boli juega contra el Chini y Huesa: dos pibitos nuevos, entrenados, que la vienen boqueando desde la semana pasada cuando ganaron por uno. Es por eso que esta vez juega al límite, como un perro, raspa, se tira a barrer, traba fuerte y la cubre con los brazos. 

En una de esas jugadas Chini le cobra un ful inexistente mientras se estaba yendo de contra. El Boli no dice nada, la devuelve con una patada bien puesta. El partido se pica. Se cruzan los cagones jugá al fútbol déjate de joder, los cerrá el orto si te compraste botines la semana pasada y los siempre cobran boludeces ustedes. A veces solo vienen a sacarse una bronca amasada de quilombos y laburos de mierda ¿Será solo eso lo que convoca a los pibes todos los martes?

Pasamela que tengo una sed bárbara. Cerrá el orto Marciano si no corriste nada. ¿Viste el gol que te hice Huesa? Desde la mitad papá ¿Y el ñoca que se comió Chini? Entro limpito, limpito ese, como anoche. ¿Che como estaba el Boli, parecía un lemon cush? ¿Qué es un lemón cush bolacero? Un cogollo que pega bárbaro. Cable pelado hay que decirle ahora. No tenés cara amigo, yo no te voy a cobrar boludeces. Sabés lo qué pasa Boli, que vos no pedís perdón, pegas y no pedís perdón. Tomatela Huesa, esto va y viene, es así, aprendete las reglas primero y después hablamos ¿Viste lo qué dijo en el corner amigo? No vale desde ahí Cocho ¿Qué queres? ¿No vale desde ahí? Uno de tu equipo la toca mamerto. Igual estuvo parejo ¿Parejo? Vos sos un pajero bárbaro, ganamos por cuatro, andá, andá Huesa, volvete a Tucumán, allá a los carnavales. A los carnavales, Huesa, por la fiesta que le hicimos.

Amigo, que manera de transpirar, mañana voy a la Gatelli y me peso, seguro estoy dos más abajo. Dame un trago ¿Por qué no vas a comprar otra? Sandra, me traes dos Heineken. No tengo más Heineken, me queda Quilmes o Brahma. Traé una Quilmes entonces. Andá a buscarla vos pelotudo, qué tráeme Sandra. Cerrá el orto si está laburando. 

¿Cuánto es la cancha? Tres-ocho ¿no? Tomá, ahí dejo. ¿Alguién tiene efectivo y después le transfiero? Yo tengo amigo, después me das. Listo, después te la mando guacho. Aaahhh buuueno, esa es más vieja hermano, para allá queda el Morocco si quieren. Cómo sabes Cochito, te gusta a vos también. Cerrá el orto rata inmunda. Se fue a la mierda el Polaco. Y estaba cobrando barato. Sí, pero diez lucas de una, es un montón. Tiene que pagar las cosas, mirá lo que está la cancha, le cambiaron el pastito, hay pelotas nuevas. Igual sigue siendo barato ¿Cuánto está horizonte? Creo que se fue a cinco. Está salada y lo vale, es un billar amigo, mucho más grande. Sí, pero acá hay otra cosa, sentí el olor. Sentí el olor amigo, esto antes era un basurero, un estacionamiento que se venía abajo, mirá el laburo que le metió el Polaco, eso es lo que me gusta amigo hay un olor a cumpleañito hermoooso. Hay olor al cumpleañito que le hicimos hoy, como le ganamos la puta madre. Boqueenla ahora Chini, manga de giles, gastronómico el paseo que le pegamos. Sabes cómo te voy a bolacear toda la semana, por gil te pasa eso. A vos y al otro pibito, decí que están entrenados, mirá, mirá cómo estoy, mañana derecho a la Gatelli. Vamos a sacarnos una foto equipo, vengan vamos a sacarnos una foto. Abajo del tablero, mirá, mirá Chini, diecisiete a trece.

Hola muchachos ¿cómo andan? Todo bien, todo bien. No, para, si sabés que acá no lo tenés que prender, como te gusta que te caguen a pedos Marciano. Aguanta Cocho. Los que vienen ahora lo conocen al Polaco, andá afuera boludo. Y nosotros también lo conocemos al Polaco. Sí, pero estos laburan con él en el despacho. Bueno, déjame de joder, ahí voy para afuera ¿Quién viene? ¿Vamos Boli?

El Marciano lo saca del estuche armado, acomoda de costado la boca y lo prende. Al fín corre un poco de viento. El Paloma pasa con la mochila roja atrás, se ríe, acelera y toca bocina.

De qué se ríe el idiota este, después la madre me viene a romper las pelotas a mí, qué se yo dónde está tu hijo, yo me vine a las once ¿Sabés lo qué me dice la madre Boli? Que ya sabe que está re duro con Varela pero quiere saber si está bien. Imaginate, lo llamé, lo martillé a mensajes y le digo en un audio Paloma la concha de tu hermana ¿Por qué no atendes a tu vieja cagón? 

El Marciano exhala una seca aspera y lo pasa.

Hoy a la mañana recién cayeron amigo, desde el domingo ¿Por qué te pensás qué está repartiendo ahora? Se envicia porque juega a los payasitos, ahí, tiki-tiki-tiki-tiki, el tipo gana y se la delira toda. Dos pelotas gigantes tenían. Yo fui, primero comí, me llevé lo mío y volví a las once, fresquito, pero estos no, sabes la que me decían, vamos a ir al monte, vamos para el monte. No es que se meten en una casa, terminan en el monte los fisuras. El Paloma bueno, ya sabes, pero Varela tiene tres pibitos boludo ¿cómo haces?

El Boli desacomoda la espalda de la pared, da un paso y lo mira de frente.

Sabes lo que pasa Marcia qué estamos viendo cualquier película, te escucho y hay cosas que no entiendo, no sé qué decirte, corta. Y ¿Sabes qué es lo qué más jode? Que se la buscan entre ustedes, porque saben a los lugares que van con esta falopa boludo. Es un montón, que tu vieja sepa que estás re duro con un amigo, es una banda. Si no te rescatas con el amor de tu vieja hermano, estamos en una. ¿Por qué la haces pasar por esa mierda loco? ¿Qué tiene qué ver? En algún momento se tiene que mover un poco la bocha ¿Hace cuánto qué están así? Hay cosas que pasan y después no las recuperas más guacho, nos olvidamos, se nos van de la cabeza y ya está. No me estoy haciendo el más rescatado amigo, pero vos sabes ¿Sabes lo qué daría por escuchar la voz de mi vieja? Por saber dónde está, subir las escaleras en el 5 y escucharla regar las plantas, saludarla con un beso y decirle hola ma. Algo de todos los días, que se yo, las manos, una comida, la voz hermano, mirá lo que te digo, la voz.

Ilustración: Vera Chejfec.

Texto producido en el Taller de Verano del LITIN.

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